LONDRES- La marea negra que contamina desde hace semanas las aguas del golfo de México llegó ayer a las playas de Florida, donde el turismo es una fuente vital de ingresos, mientras que ingenieros de British Petroleum (BP), la empresa responsable del derrame, logró colocar una cúpula sobre la fuga.

La marea negra provocada por el hundimiento, el 20 de abril, de una plataforma de BP, que causó la muerte de 11 operarios, llegó hace días a los estados de Alabama y Mississippi tras alcanzar previamente las costas de Louisiana. Ya no se desecha que se siga ampliando su alcance hasta la costa atlántica de Florida.

El presidente Barack Obama volvió ayer a expresar su indignación por la catástrofe ambiental al llegar a Nueva Orleans, en su tercer viaje a la región en un mes.

Entre tanto, ingenieros de BP colocaron una cúpula sobre la fuga, a 1.600 metros de profundidad en el lecho marino. Si bien el crudo sigue fluyendo al mar, al menos una pequeña parte pudo ser rederivada de forma controlada a un barco por medio de largos conductos. BP mostró un cauto optimismo al respecto: hasta ahora habían fracasado varios intentos de controlar la peor catástrofe petrolera en la historia de Estados Unidos. El vocero de BP, Tony Hayward, ya había admitido antes que uno de los conductos del petróleo no había sido cerrado limpiamente, por lo que ahora resultaba más difícil acoplar la cúpula llamada "top cap" y taponarlo por completo. En los próximos días estará claro si el actual proceso resulta exitoso. De todos modos, en el mejor de los casos el crudo seguirá brotando por lo menos hasta agosto. Para evitar críticas, Obama canceló una gira asiática prevista para junio. Ese viaje ya había sido pospuesto en marzo por la reñida lucha política en torno a la reforma del sistema norteamericano de salud. (DPA)